Síndrome del niño sacudido





El traumatismo de cráneo infligido es la causa más frecuente de muerte traumática del lactante. Se considera que la desaceleración súbita que se produce cuando se sostiene a un lactante por los brazos o el tronco y se lo sacude o se golpea su cabeza con fuerza contra una superficie dura es la causa de las lesiones encefálicas. Los estudios biomecánicos han demostrado que la rotación del encéfalo flotante alrededor de su centro de gravedad produce lesiones encefálicas difusas, que incluyen lesión axónica difusa y hematoma subdural. En los casos de síndrome del niño sacudido se producen fuerzas de rotación importantes que claramente exceden las que se observan en las actividades lúdicas infantiles normales.

La mayoría de los casos ocurren durante el primer año de vida y suelen limitarse a niños menores de 3 años. Los síntomas más frecuentes incluyen somnolencia, irritabilidad, crisis comiciales, tono muscular alterado y síntomas que indican hipertensión intracraneal, como deterioro de la conciencia, vómitos, anomalías respiratorias y apnea. En los casos graves es posible que el niño no responda, hay abombamiento de las fontanelas y puede haber hemorragias retinianas. La punción lumbar puede mostrar sangre en el líquido cefalorraquídeo. Es posible detectar fácilmente hemorragias subdurales o subaracnoideas en las imágenes de la TC o la RM. Los hallazgos de la necropsia habitualmente incluyen hemorragia subdural localizada en la región parietooccipital y sangre subaracnoidea, asociadas con edema cerebral masivo y pérdida neurona! difusa.



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