Punción lumbar





La punción lumbar puede efectuarse con el propósito de extraer una muestra de líquido cefalorraquídeo para el examen microscópico o bacteriológico o para inyectar fármacos con el fin de combatir una infección o inducir anestesia. Afortunadamente en el adulto la médula espinal termina a nivel del borde inferior de la primera vértebra lumbar. (En el lactante puede llegar hasta abajo de la tercera vértebra lumbar.) El espacio subaracnoideo se extiende por debajo hasta el borde inferior de la segunda vértebra sacra. La porción lumbar inferior del conducto vertebral está ocupada por el espacio subaracnoideo, que contiene las raíces nerviosas lumbares y sacras y el filum terminal (la cola de caballo). En general cuando se introduce una aguja en el espacio subaracnoideo en esta región, se empuja las raíces nerviosas hacia un lado sin causar daño.

Con el paciente en decúbito lateral o en posición de sentado y con la columna bien flexionada, el espacio entre láminas adyacentes en la región lumbar se abre al máximo. Una línea imaginaria que une los puntos más altos de las crestas ilíacas pasa por encima de la apófisis espinosa de la cuarta vértebra lumbar. Con el empleo de una técnica aséptica cuidadosa y anestesia local el médico introduce la aguja para punción lumbar, provista de un mandril, en el conducto vertebral por encima o por debajo de la apófisis espinosa de la cuarta vértebra lumbar. La aguja atravesará las siguientes estructuras anatómicas antes de entrar en el espacio subaracnoideo: (1) piel, (2) fascia superficial, (3) ligamento supraespinoso, (4) ligamento interespinoso, (5) ligamento amarillo, (6) tejido areolar que contiene el plexo venoso vertebral interno, (7) duramadre y (8) aracnoides. La profundidad hasta la cual debe llegar la aguja puede variar desde 2,5 cm o menos en un niño hasta 10 cm en un adulto obeso.

A medida que se retira el mandril por lo común salen algunas gotas de sangre, lo que en general indica que la punta de la aguja está en una de las venas del plexo vertebral interno y aún no ha alcanzado el espacio subaracnoideo. Si al ingresar la aguja estimula una de las raíces nerviosas de la cola de caballo el paciente puede experimentar un malestar pasajero en uno de los dermatomas o presentar una contracción muscular, según se haya tocado una raíz sensitiva o motora.

La presión del líquido cefalorraquídeo puede medirse fijando un manómetro en la aguja. Cuando el paciente está acostado la presión normal es de alrededor de 60 a 150 mm de agua. La presión muestra oscilaciones correspondientes a los movimientos de la respiración y del pulso arterial. Un bloqueo del espacio subaracnoideo en el conducto vertebral, que puede ser causado por un tumor de la médula espinal o de las meninges, puede detectarse comprimiendo las venas yugulares internas en el cuello. Esto eleva la presión venosa cerebral e inhibe la absorción de líquido cefalorraquídeo en las granulaciones aracnoideas, lo que provoca un incremento de la lectura de la presión del líquido cefalorraquídeo en el manómetro. Si este aumento no se produce el espacio subaracnoideo está bloqueado y se dice que el paciente presenta el signo de Queckenstedt positivo

corte sagital de la columna vertebral

Corte sagital de la columna vertebral.



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